Se realizó la Conferencia General de OPANAL en Buenos Aires

Por primera vez se realizó en Buenos Aires la Conferencia General del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe. La misma contó con la presencia de representantes de los 33 países miembros y de otros estados vinculados o pertenecientes a diferentes regiones del mundo que constituyeron tratados de la misma naturaleza. El evento finalizó con la presencia de la presidenta argentina Cristina Fernández quien elogió el trabajo histórico realizado por el organismo y expresó su preocupación por el proceso de militarización sobre el Atlántico Sur por parte del Reino Unido.

 Cierre de la Conferencia General del OPANAL
 


En el año 1963, luego de la conocida “crisis de los misiles” (Cuba, 1962) entre Estados Unidos y la URSS, los países de la región latinoamericana y del caribe se reunieron para tomar medidas de prevención que contribuyeran a garantizar la paz sobre la región. Cuatro años más tarde, se firmó en México el Tratado de Tlatelolco. De esta manera, las naciones americanas (las del sur del Río Bravo), ponía en juego su experiencia de más de un siglo sobre resoluciones de controversias pacíficas y rechazo a la importación de cualquier tipo de conflictos al territorio.
 
El Tratado de Tlatelolco se creó con el objetivo de establecer un compromiso entre los países firmantes para proscribir el empleo y fabricación de armas nucleares o cualquier artefacto bélico de destrucción masiva. Pero al mismo tiempo, los agentes firmantes entendieron que las zonas libres de armamento nuclear representan solo una parte del proceso que estará completo cuando el planeta entero acuerde el mismo pacto. Las consecuencias de una guerra nuclear afectarían de la misma manera a las regiones que firmen o no consensos similares.
 
De esta manera, en medio del período de la Guerra Fría, se creó la primera Zona Libre de Armas Nucleares. Actualmente, en el planeta existen cinco ZLANs y Mongolia que declaró unilateralmente su compromiso. Con lo cual un total de 115 estados han asumido la responsabilidad de no recurrir a instrumentos de destrucción masiva para resolver una controversia.

Zonas Libres de Armas Nucleares en el mundo.
 
El problema se había generado con las potencias extranjeras que poseen, “de derecho” o “de hecho”, dominio sobre alguna porción del territorio. Por este motivo se firmaron protocolos adicionales para que Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Reino Unido, China y Rusia se comprometan a no ingresar a la zona armamento nuclear o no amenazar con estos recursos a alguna nación que haya firmado el convenio.
 
Al mismo tiempo, el Tratado creo el Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe. Si bien es cierto que en aquella época dicho compromiso ya constituía un avance importante, la aplicación efectiva tenía ciertas dificultades. No todos los miembros lo ratificaban, la carrera armamentista mundial crecía y a todo esto se sumaba la fragilidad de las democracias locales que se veían interrumpidas por gobiernos militares. De hecho, Argentina ratificó el convenio recién en 1994.
 
El OPANAL logró alcanzar plenamente su objetivo en 1995 cuando Cuba ratificó el pacto, conformándose así la mayor zona libre de armas nucleares compuesta por 33 estados. Por lo tanto, actualmente el organismo cumple una función importante para coordinar acciones con las otras cuatro ZLANs con el objetivo de obtener el compromiso de nuevas naciones. Al mismo tiempo que se encuentra trabajando en nuevos desafíos como la seguridad física nuclear y las consecuencias humanitarias que producen estas armas.

Estados que conforman el Sistema de Tlatelolco.
 
Por este motivo, la Conferencia General desarrollada durante la semana tuvo una importancia trascendental. Junto con los representantes de OPANAL, asistieron miembros de las diferentes ZLANs, representantes de las potencias nucleares y de demás organismos especializados en la materia.
 
Sin embargo en el cierre, la presidenta del país anfitrión planteó una cuestión cuya problemática es inminente. Cristina Fernández denunció la presencia militar del Reino Unido sobre Malvinas (cuya ubicación se encuentra dentro del territorio alcanzado por el pacto), y las constantes insinuaciones del gobierno de David Cameron de introducir armamento nuclear en el Atlántico Sur. Con lo cual Argentina insistió con mayor énfasis en la necesidad de recurrir al diálogo, ya no solo por una cuestión de soberanía, sino para restablecer el compromiso por la paz en la región.
 
Finalmente, la presidenta concluyó proponiendo nuevos desafíos: “Ya no hay peligro de holocausto nuclear, pero sí de un holocausto social en el mundo. Por eso tenemos que armarnos, pero de nuevas ideas.”


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