Qué dejó Obama tras su paso por Argentina

El pasado 23 y 24 de marzo, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó Argentina. Es la sexta vez que un Jefe de Estado de aquel país llega a este lado del continente. El histórico evento reunió a dos mandatarios que atraviesan etapas diferentes en sus rutas de gobierno. Uno acaba de cumplir cien días desde su asunción. El otro se encuentra culminando su segundo período de mandato.
Más allá de lo protocolar, se llevó a cabo una intensa actividad diplomática para concretarse una serie de acuerdos en materia comercial, de cooperación, y consular, entre otros.
Mauricio Macri recibe a Barack Obama en Casa Rosada
 

La consigna abrir Argentina al mundo fue el modo en que la coalición Cambiemos caracterizó a su nuevo programa de política exterior. Más allá del contenido económico que esta frase sugiere, el nuevo gobierno llevó a cabo una redefinición de las prioridades y optó por la occidentalización de sus horizontes. Por este motivo, ante la oportunidad de recibir al líder de la principal potencia económica, nadie se imaginaría gestos de incomodidad por parte del presidente Mauricio Macri al saber que vendría en una fecha tan simbólica.

Una semana antes, la Prefectura Naval Argentina hundía un buque extranjero que se encontraba pescando en la Zona Económica Exclusiva sin las debidas autorizaciones. La embarcación tenía bandera china, otro de los principales socios comerciales del país, y futura primera potencia mundial. Y para hacer completa la metáfora, fue el destino de una de las misiones diplomáticas más grande que haya tenido el país. Ocurrió hace exactamente un año, encabezada por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

A diferencia del mandatario argentino, por el otro lado, arribó al país un presidente que viene de enfrentarse a una de las crisis económicas más importantes que tuvo su país en las últimas décadas. Y que, al igual que Argentina, no tuvo en la agenda de prioridades darle dinamismo a la relación bilateral. El enfriamiento se produjo por parte de ambos gobiernos.

Sin embargo, no puede analizarse este nuevo acercamiento como un mero restablecimiento de prioridades. Es necesario observar atentamente las continuidades que subyacen a los cambios de mandos, allí donde se constituye la verdadera política de Estado que trasciende a los titulares de los periódicos. Un claro ejemplo es el sistema de visas establecido por el país del norte. Más allá de que en última instancia la decisión tiene su fundamento último en la discrecionalidad, nadie puede pensar que, en caso de hacerse efectivo, Estados Unidos haya decidido de un día para otro dejar de exigir el visado a los ciudadanos argentinos.

Estados Unidos no desembarcó en cualquier momento. No lo hizo en el 2002 cuando, mientras los capitales norteamericanos se retiraban del país se establecía dicho sistema de visado. Pero sí lo hace en el 2016, cuando encuentra una economía con una capacidad productiva que alcanza sus máximos niveles, con un considerable desarrollo de su mercado interno, y una renovada solvencia para contraer endeudamiento.

El panorama puede ser provechoso para ambas partes.

La realidad argentina no es mala, pero la historia económica del país ha demostrado que el problema estructural del “cuello de botella” sigue vigente. La industria nacional continúa demandando la importación de insumos para su funcionamiento, al tiempo que las actividades agropecuarias siguen siendo el principal sector exportador que nos provee de las divisas para soportar aquellas importaciones.

Darle una nueva dinámica a las relaciones con Estados Unidos no necesariamente implica repetir los viejos errores, salvo que tales sean las intenciones. La mera llegada de inversión puede ser un argumento elocuente, pero no es razón suficiente para justificar un nuevo desembarco. Deben planificarse y establecerse segmentos estratégicos como destino del capital: infraestructura, energía, industria tecnológica, industria pesada.

Horas antes de la llegada de Obama, la canciller Susana Malcorra había expresado: “Con EE.UU. trabajamos específicamente los temas de energía, inversiones en infraestructura, tecnologías de punta y sobre todos de nuestro lado estamos trabajando en apertura de comercio y eliminación de barreras porque eso es lo que tiene un resultado más inmediato. Y la idea es que a partir de esa discusión surjan algunos compromisos iniciales”.

Precisamente, estas cuestiones habían intentado ser resueltas a través de recursos provenientes de China (Ver: Visita oficial de Argentina a la República Popular China). Sin embargo, los críticos a dichos acuerdos, muchos de ellos ocupan actualmente los espacios de toma de decisión, sostenían que se había establecido un nuevo patrón de dependencia. En lugar de estar subsumido a los intereses de occidente, el país se sometía a las vicisitudes de la potencia asiática.

El panorama se vuelve provechoso si, en lugar de desandar todo el camino realizado por el gobierno anterior, la nueva dirigencia aporta su buena predisposición a los vínculos con los tradicionales socios occidentales para permitir la ampliación del horizonte tanto en lo comercial como de las inversiones. Los niveles de dependencia disminuyen ante la posibilidad de elegir.

Por otro lado, Argentina también deberá establecer un plan coordinado junto con el Mercosur, y eventualmente con la Alianza del Pacífico, para que los intereses nacionales ni regionales sean variables de negociación en este nuevo esquema.

Acuerdos firmados en el marco de la visita oficial
 
Más allá de los eventos protocolares y de agasajo que recibió el mandatario norteamericano, se llevó a cabo una intensa actividad diplomática para concretarse una serie de acuerdos sobre diversos temas:
  • Acuerdo entre el Ministerio de Seguridad de la República Argentina y el Departamento de Justicia y Seguridad Nacional de los Estados Unidos sobre Incremento de la Cooperación para Prevenir y Combatir el Crimen Grave.
  • Declaración Conjunta sobre Cooperación en Materia de Seguridad y Facilitación de Desplazamiento entre el Ministerio de Seguridad y el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la República Argentina y el Departamento de Justicia y Seguridad Nacional  de los Estados Unidos de América.
  • Acuerdo entre la República Argentina y los Estados Unidos referente al Emplazamiento de Oficiales de Seguridad a Bordo.
  • Acuerdo Marco en Materia de Comercio e Inversión entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno de los Estados Unidos.
  • Se acordó también una Declaración Conjunta de la Ministra de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina y del Secretario de Estado de los Estados Unidos en apoyo de la Organización de Estados Americanos y del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
  • La firma de estos acuerdos forma parte de un paquete que incluyen, entre otros, el Memorándum de Entendimiento para prevenir el Lavado de Dinero entre la Unidad de Información Financiera (UIF) de la República Argentina y el Financial Crimes Enforcement Network (FINCEN) de los Estados Unidos.

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