Las fronteras de África

El tres de febrero, los líderes europeos se reunieron en Malta para tratar, entre otras cosas, las acciones del presidente estadounidense Donald Trump y los efectos de la tan vigente crisis de los refugiados.

refugiados
Foto cortesía de Jordi Bernabeu Farrús

Tras una condena al aislacionismo en política internacional (inclusive en su dimensión física) los líderes europeos anunciaron la apertura de un fondo económico para prevenir la situación de los refugiados de oriente y de África que siguen llegando a costas europeas. Algo más que una estrategia para evitar el problema (en vez de contribuir a solucionarlo).

Básicamente, invertir para que las “autoridades libias” contengan el flujo de personas que salen de sus costas. Entre los tantos problemas que encierra la cuestión, los guardacostas libios están sospechados de contribuir al tráfico de los inmigrantes, los cuales arriesgan sus vidas en una travesía por cierto muy peligrosa, que dejó en 2016, un saldo cercano a 3800 víctimas (que se conozcan).

La crítica a Trump de la Unión Europea, por el cierre físico de sus fronteras es difícil de congeniar con las intenciones europeas: es una forma más educada de erigir un muro.

En Argentina

En un mundo donde se está viendo un giro hacia el cierre de las fronteras, estas realidades no son tan remotas al cono sur como parece. Recientemente, el diputado nacional salteño Alfredo Olmedo comentó que estaba a favor de implementar medidas similares en las fronteras de nuestro país con el Estado Plurinacional de Bolivia. Del dicho al hecho hay un trecho, como dice el proverbio. Sin embargo, esto demuestra una tendencia global que, más que una metáfora comercial del “cierre de fronteras”, propone un cierre físico de lo extranjero, de lo foráneo. El lado positivo fue la reacción de la mayoría de la opinión pública argentina que condenó los dichos del diputado.

Mirar a la Argentina de hoy en día no se entiende sin su historia de políticas a favor de la llegada de inmigrantes. Estos han hecho un gran impacto positivo en la formación demográfica actual. Ya sea que huían de guerras civiles en sus propios países o en busca de una vida mejor, la República Argentina ha sido históricamente un gran país receptor de inmigrantes.

Comentarios finales

Cerrar las fronteras es una respuesta ilógica, tanto de parte de EE.UU. como de la Unión Europea y de Argentina. Los países centrales están dando un pobre ejemplo al mostrar que, en el fondo, no promovían una globalización verdadera, con inclusión y desarrollo para los más necesitados, sino una globalización que sirviera a sus intereses, principalmente económicos. Los conflictos en la periferia europea ponen presión a los países centrales: este es el tipo de circunstancias que hacen que gane el miedo y que los votantes de las democracias europeas busquen refugio en las promesas de cambios radicales que hacen algunos políticos.

Si bien menos afectados directamente por los flujos migratorios masivos que experimenta Europa, los países de América Latina todavía tienen la posibilidad de coordinar políticas de inclusión y prevención de las migraciones masivas. Ante las intenciones de cierre y bloqueo de y en Estados Unidos, los países del cono sur podemos dar el ejemplo con más integración entre nosotros. ¿Será cuestión de falta de liderazgo o de falta de voluntad?

Por José Aliaga

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