Giro de la posición Argentina en el conflicto entre Palestina e Israel

A raíz de la última escalada de violencia en medio oriente, Cancillería emitió un comunicado llamando a la “urgente necesidad de reanudación del proceso de paz que conduzca a una solución justa y duradera”. Sin embargo, el mensaje también contiene la nueva impronta de la relación de Casa Rosada con los actores de la región, en un contexto internacional que también toma partida ante los hechos.

macri netanhayu

Sin hacerlo explícito, el gobierno argentino había adelantado un nuevo posicionamiento a fines de 2017 cuando en la Asamblea General de Naciones Unidas optó por abstenerse en la resolución que rechazaba la decisión del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel.

En aquella oportunidad, el ex representante de Argentina ante las Naciones Unidas, César Mayoral, expresó: “el voto de nuestro Representante Permanente en la Asamblea General, en abstención, se separó de la tradicional posición argentina de proclamar a Jerusalén con un Status especial y no reconociéndola como la capital de Israel. Pocos Estados occidentales acompañaron la abstención, ya que España, Italia, Alemania y Brasil, votaron a favor de la Resolución, entre muchos otros.

No obstante, a través de distintos medios de comunicación, funcionarios diplomáticos se aseguraron de manifestar la continuidad del tradicional posicionamiento nacional: el pedido adopción de medios pacíficos que conduzcan a la efectiva disposición dos estados soberanos con las fronteras definidas en 1967.

Meses atrás, en septiembre de 2017, se dio lugar lugar otro hecho histórico en las relaciones bilaterales. Por primera vez, un jefe de estado israelí en ejercicio visitó Argentina. En aquella ocasión, Benjamin Netanyahu encabezó una delegación compuesta por funcionarios y empresarios representantes de diversos sectores que permitió la aproximación en diferentes acuerdos, en materia comercial, tecnológica, e incluso de defensa.

Durante los primeros meses de 2018, las relaciones entre Argentina con Israel y Palestina continuaron desarrollándose con normalidad. Cabe recordarse que el Mercosur tiene vigentes tratados de libre comercio con ambos países. Aún así sonaron algunas alarmas por la compra de lanchas artilladas provenientes de la región.

Tampoco pasó desapercibido en el mundo el fallido partido amistoso entre las selecciones de fútbol de Argentina e Israel. Días antes de llevarse a cabo, hubo un sorpresivo cambio de sede. De jugarse en Tel Aviv, las autoridades locales decidieron trasladarlo a Jerusalén. Esto generó diferentes manifestaciones de rechazo y pedido de suspensión ante los mismos jugadores. Finalmente, las autoridades de la Asociación de Fútbol Argentino determinaron no llevar a cabo el juego, lo que generó un llamado telefónico de Netanyahu a Mauricio Macri para pedirle que promueva el evento.

El silencio comunica

El 19 de julio de este año, el Parlamento de Israel sancionó una ley que define al país como Estado nacional del pueblo judío, reafirma el estatus de Jerusalén como capital y sostiene que “únicamente los judíos tienen derecho a ejercer la autodeterminación nacional en el Estado de Israel”. Además, sólo reconoce el hebreo como lengua oficial.

Muchos gobiernos y organizaciones se pronunciaron ante esta decisión. La jefa de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini sostuvo: “Hemos sido muy claros en lo que respecta a la solución de dos Estados, creemos que es el único camino a seguir y cualquier paso que complique o impida que esta solución se convierta en realidad debería evitarse“.

En un fuerte artículo, el prestigioso director de orquesta Daniel Barenboim escribió una columna en el diario La Nación titulada “Por qué hoy me da vergüenza ser israelí“. Allí, el músico argentino nacionalizado español, israelí y palestino expresó: “Tenemos ahora una ley que confirma a la población árabe como ciudadanos de segunda clase. Es entonces una forma muy clara de apartheid. No creo que el pueblo judío haya vivido veinte siglos entre persecuciones y el sufrimiento de crueldades infinitas para convertirse ahora en opresor e infligir la crueldad a los otros. Esta nueva ley hace exactamente eso. Por eso, hoy me da vergüenza ser israelí.

La sanción de esta ley provocó numerosas manifestaciones en distintas ciudades de la región y del mundo. Quizás la más numerosa fue la realizada en Tel Aviv el 4 de agosto. Cerca de 90 mil personas, la mayoría drusos, pero con importante presencia de israelíes judíos, se reunieron para exigir la derogación de la norma.

Lamentablemente, esta ley también desencadenó una reacción de los sectores más radicalizados cuyas respuestas variaron entre intensas protestas hasta el lanzamiento de proyectiles provenientes de una de las regiones más castigadas del mundo. Un territorio que, según un informe de Naciones Unidas, será inhabitable en dos años. Por lo que se prevé el desplazamiento de su población de casi dos millones de personas.

Como respuesta, el ejército israelí bombardeó distintos objetivos que denunció como construcciones operativas de Hamas.

Finalmente, luego de semanas sin pronunciarse Argentina emitió su comunicado llamando a la “urgente necesidad de reanudación del proceso de paz que conduzca a una solución justa y duradera”.

Dicho mensaje comenzó con una frase: “La República Argentina expresa su profunda preocupación por la reciente escalada de violencia en Gaza, originada por el lanzamiento de cohetes hacia Israel, y hace un llamamiento a la paz y a evitar la violencia”.

 

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